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Control higiénico de superficies de piscinas

En la reglamentación RD 80/1998 de la Comunidad de Madrid donde se regulan las condiciones higiénicas de piscinas  de uso colectivo, no se especifica expresamente un control analítico de tipo bacteriológico y de hongos a las superficies de contacto de los bañistas en las piscinas.

Bien es sabido que dadas las condiciones de humedad y temperatura de las piscinas en recintos cerrados, son factores que ayudan a la proliferación de hongos, cuyas esporas se van depositando en las superficies de las playas de dichas piscinas, asi como en vestuarios, pediluvios, etc., en esas condiciones estas esporas van desarrollando micelios que pueden contaminar las plantas de los pies de los bañistas que pisen dichas superficies.

Algunas estimaciones apuntan que al menos 2 millones de españoles tienen hongos en las uñas, muchos de ellos sin saberlo, ya sea en forma de ampollas, escamas, úlceras o zonas blanquecinas. Los hongos viven a expensas de un huésped y algunos pueden provocar infecciones en la piel: se trata de las micosis dérmicas. Estos seres sobreviven mal en las aguas cloradas pero se suelen desarrollar en zonas húmedas, cálidas y sombrías. En la mayoría de las ocasiones basta con un tratamiento de limpieza para que el hongo desaparezca y ante picores, enrojecimiento o descamación entre los dedos, conviene acudir al médico.

El CENTRO ANALITICO POZUELO realiza un tipo de análisis tanto bacteriológico como de hongos de dichas superficies una vez limpiadas y desinfectadas, de forma que aseguramos que esta desinfección minimiza la posibilidad de proliferación de dichos hongos, si no es así se realiza el informe pertinente para corregir dicha anomalía para realizar la acción correctiva pertinente por parte del mantenimiento de la piscina.

Informacion general y recomendaciones para no contaminarse por hongos en piscinas de uso colectivo.
 
Temperatura y humedad.

Algunos estudios revelan que los casos de hongos o micosis cutáneas aumentan hasta un 30% durante los meses de verano. Aunque las estadísticas "son engañosas", según afirma José Luis Díaz Pérez, presidente de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV). "Hay que tener cuidado todo el año para no contraer estas infecciones, aunque es evidente que estos microorganismos encuentran en el verano las condiciones de humedad y temperatura óptimas para desarrollarse", advierte.

El podólogo vizcaíno Santiago Nieto Farrán atestigua que las patologías producidas por hongos son "muy vulgares", es decir, algo muy común y que el verano suele ser "un revulsivo". Este especialista asegura que tres son las claves que se concatenan en las también llamadas dermatomicosis o tiñas: falta de aire, falta de luz y humedad.

"Los hongos encuentran su hábitat ideal en aquellos sitios húmedos y umbríos donde la temperatura oscila entre los 20 y los 28 grados. Por ello proliferan en saunas, gimnasios y piscinas", prosigue el doctor Díaz Pérez. Por sus características, estos pequeños seres vivos son capaces de permanecer encerrados en sus esporas en un estado vegetativo durante mucho tiempo, esperando que se propicien esas circunstancias para poder crecer y extenderse. En la época estival además aumenta la sudoración y la práctica deportiva relacionada con el agua, recuerda.

En líneas generales, los lugares en los que se corre mayor riesgo de contraer hongos son todos aquellos en los que se anda sin zapatos y se dan las condiciones señaladas, comenta el presidente de los dermatólogos españoles. "Las saunas, vestuarios y esas 'piscinitas' donde los bañistas se duchan antes de entrar en la piscina pueden convertirse en un hervidero de hongos si no se observan las condiciones de higiene adecuadas".

Los hongos sobreviven mal en aguas suficientemente cloradas. En España es la normativa sanitaria de piscinas de uso público, de carácter autonómico, la que está destinada a garantizar las condiciones de higiene y salubridad de estas instalaciones. Por lo general no hay problemas, porque se realizan revisiones periódicas y es obligatoria la dispensación de productos contra la contaminación del agua como el cloro, asegura Santiago Nieto Farrán. El podólogo insiste, no obstante, en que hay que observar unas mínimas normas de higiene y secarse muy bien, especialmente los pliegues de la piel y entre los dedos.

Pero los hongos están presentes en otros muchos lugares. Tal y como informa Carlos Aragón, instructor de buceo de www.masdebuceo.com, "el ambiente que se crea al utilizar un traje para bucear y en los propios centros de buceo es muy propenso a la aparición de micosis dérmicas provocadas por esa microfauna que puede generarse si el material se mantiene en esas condiciones de humedad y temperatura idóneas para la vida de estos microorganismos".

Cuidado e higiene

Para evitar los hongos los buceadores saben que es "muy importante el mantenimiento, cuidado y conservación del equipo", así como la limpieza y desinfección de las zonas en las que se cambian y equipan. "El material debe mantenerse limpio, sin olor y bien cuidado cuando se guarda o almacena entre inmersión e inmersión. Es necesario que esté completamente seco antes de guardarlo", explica Carlos Aragón.

Tareas como éstas e incluso más sencillas son suficientes para prevenir la aparición de estos inquilinos en la piel que, por lo general, se presentan en los pies. Con la ayuda del doctor Díaz Pérez y del podólogo Nieto Farrán se repasan algunas medidas de precaución:

  • Conviene calzarse unas chanclas o zapatillas de goma para pisar sobre los lugares húmedos, sobre todo en los que el sol no incida directamente.
  • Una ducha antes y después de bañarse en una piscina ayuda a eliminar gran parte del cargamento de gérmenes que todos portamos.
  • Hay que procurar secarse bien después de un baño, poniendo especial cuidado en los espacios interdigitales de los pies y en los pliegues de la piel.
  • Vigilar el exceso de sudoración. Este es otro de los factores que contribuyen a la generalización en verano de esta afección. Para las personas con mayor volumen de sudor existen productos farmacéuticos antitranspirantes como las sales de aluminio en spray y otros muchos en polvo o crema que disminuyen la humedad. Sobre todo para quienes sudan demasiado es aconsejable llevar calzado que facilite la transpiración y calcetines de algodón.
  • Muchas personas son portadoras de hongos y no lo saben ni los desarrollan hasta que encuentran el ambiente propicio. Suelen hallarse entre el cuarto y quinto dedo del pie (el pequeño y el contiguo), donde es frecuente que haya algo de descamación y grietas. Cuando se dan las condiciones apropiadas puede sobrevenir una infección con aparición de sintomatología a partir de los hongos existentes previamente. Si se produce picor, enrojecimiento o maceración (ablandamiento de la zona) habrá que acudir al especialista.
  • Tanto el médico de cabecera, como el podólogo puede prescribir los antifúngicos precisos pero habrá que valorar la conveniencia de acudir al dermatólogo. El especialista de la piel es el más cualificado para identificar si se trata efectivamente de hongos, ya que sus manifestaciones varían; pueden ir desde cambios en el olor corporal a modificaciones en la queratina, y a veces pueden confundirse las infecciones causadas por dermatofitos (hongos que crecen en la piel de forma similar al moho) con otras producidas por levaduras y bacterias, inmunes al tratamiento antihongos.
  • Si un paciente es propenso a las infecciones por hongos, es decir, si ya ha sufrido micosis alguna vez, debe estar atento a una posible reaparición. Es importante que haya tratado también su calzado con productos funguicidas. No es necesario tirar los zapatos por que se haya tenido hongos. Lo que sí es preciso, según los expertos, es caminar con ese calzado y utilizarlo mientras se aplican los tratamientos, incluso impregnarlos de esos polvos para que penetren bien en la piel y en el material del zapato.
  • Si alguien ha contraído hongos ha de iniciar cuanto antes el tratamiento. En la mayoría de las ocasiones es suficiente con un tratamiento tópico. Si son hongos superficiales, es decir, que han atacado a la piel sin llegar al folículo piloso, será suficiente aplicar un tratamiento de un mes a dos meses y medio. Sin embargo, si la infección micótica afecta al folículo sebáceo o a las uñas, erradicar estos hongos puede costar más de un año.
  • Los hongos son muy contagiosos. La persona que los ha contraído debe evitar intercambiar su calzado, toallas y calcetines para evitar la transmisión. De igual modo deberá tener cuidado de no "autotransportarlos" al rascarse, por ejemplo, entre los dedos de los pies y luego en las manos, las ingles etc. Podría extender esa pequeña plaga.

¿Y quiénes tienen un mayor riesgo de contraer hongos? Los niños, porque andan más tiempo descalzos y se secan peor los pies, y las personas jóvenes y de edad mediana, porque frecuentan más las instalaciones deportivas en las que abundan estos microorganismos y utilizan con más frecuencia calzado oclusivo.

 

Tipos de micosis

Estableciendo una similitud con las plantas, el doctor Díaz Pérez dice que existe gran variedad de hongos, diversos por sus formas y apetencias. Pero si nos referimos a los tipos que parasitan nuestro cuerpo hemos de hablar de tiñas. Con este nombre común, aunque con connotaciones peyorativas en el entorno del castellano, se refieren los profesionales de la salud a las enfermedades micóticas originadas por dermatofitos, es decir por hongos que aparecen en estructuras con queratina: la epidermis o capa más superficial de la piel, el pelo y las uñas.

Así, los médicos distinguen múltiples tiñas (capitis, barba, corporis, cruris -zona genital-, pedis, manum, ungueal-de las uñas-...). Veamos las más frecuentes:

  • Tinea corporis. Su nombre engloba a prácticamente todas las infecciones dermatofiticas (de hongos que colonizan los tejidos queratinizados) en el cuerpo, excepto las de las ingles, las palmas de las manos y los pies.
  • Tinea pedis también llamada a veces "pie de atleta", por la profesión de las personas a las que más afecta en clara alusión al calzado deportivo que utilizan. Es la que más común. Afecta al pie y puede presentarse de muy diversas formas (ampollas, escamas, úlceras o zonas blanquecinas...) pero normalmente se acompaña de enrojecimiento de la piel, grietas y picazón. En algunos pacientes puede aparecer también fuerte olor. Pero el "pie de atleta" puede englobar infecciones también por hongos no dermatofitos, como las cándidas (levaduras), y por bacterias.
  • Tinea ungueal y onicomicosis. En la mayoría de los casos no produce otro síntoma que la pérdida de trasparencia de las uñas, que pasan a ser de un color amarillento junto con zonas blancas. También aparece una especie de serrín blanco entre la uña y la piel, que, en ocasiones, puede llegar a despegarla. Si no se ataca la colonia de hongos se convierte en crónica. Algunas estimaciones apuntan que al menos 2 millones de españoles tienen hongos en las uñas.
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